viernes, 24 de junio de 2011

¡Yo quiero en la calabaza!

Ayer fuimos a la feria, pero a la de verdad, a la niños y cacharritos. Esta muy de moda todo lo 2.0, pero por suerte la feria se ha quedado en el 0.1. Bueno los precios no, pero es inevitable. De forma que cuando llevas a tus hijas, las mías de 7 y 2 años y medio, es muy parecido a cuando tu eras el llevado. Sabes perfectamente que es lo que hay que hacer.

La portada de la feria, me encanta, esta bien lo de cambiar de portada cada año, si se puede bien, pero no imprescindible. La verdad es que esta réplica del Ayuntamiento, que te dice… “Pasa, estás en tu casa” me parece un gran acierto, y se puede repetir cada año, no pasa nada, porque los visitantes repetimos ropas, y se repiten atracciones, casetas, tómbolas, etc. Porque la feria no deja de ser una tradición.

Entras por la portada después de haber pasada por Churrería Chocolatería Hermanos Pernía, que seguro que ya son abuelos, donde a la vuelta pararás a tomar uno de esos carísimos churros con chocolate, más caro aún. Pero es tradición.

Pasas rápido por los ponys, que alegres, alegres no se les ve, pero a los niños les encanta y a ti te da pena, y pasas corriendo porque ya están delante los primeros carruseles de coches, caballos, motos y ¡El camión de bombero!, cuantas veces no se habrá montado en su infancia nuestro futuro presidente.


Un poco de algodón dulce, chufas y coco o una “Rica manzana caramelizada”, aportan energía a nuestros peques para que corriendo la mayor de las aventuras y sin miedo al peligro se monten el “El látigo” o “El zig-zag”, después de saltar en uno de esos castillos hinchables que parecen la nueva torre de Caja Badajoz. Y después de pasar un rato de más que emoción en el “Súper Dragón” dando un paseo, y a modo de apaño, “La tómbola El Maño”, y miras, con algo de nostalgia, a ver si ves el perrito piloto o la muñeca chonchona. 


Terminas la visita con unas cuantas vueltas en los coches de choque, estos infantiles que no de Naranjo, pero ya tendrán edad. Todo el tiempo pendiente de ellas, te subes a las atracciones o esperas cámara o smartpone en mano, con una sonrisa de orgullo y emoción mientas esperas que te miren y te saluden, ¡Mira papá! ¡Clic!.

Si tienes suerte estarán cansados y volverán a casa dormidas como benditas en el coche, aunque siempre hay alguna que se queda con ganas de más y no para de gritar en todo el camino…. ¡Yo quiero en la calabaza!

Mañana descargas las fotos y las subirás orgulloso a la feria 2.0, pera que todos vean que fuiste a la de verdad.

P.S. Si tienen tiempo, busquen el puesto de turrones de Antolín León. Las mejores garrapiñadas de la historia amigos.
Publicar un comentario