domingo, 15 de marzo de 2009

APLAUSOS ESCATOLÓGICOS

La edad y las normas sociales nos moldean, poco a poco, y lo que en un momento de nuestra vida era maravilloso pasa a tener que ocultarse.
No se si el resto del mundo es igual (que imagino que si), pero el gusto de los españoles por lo escatológico viene de la infancia.
Como padres esperamos esos momentos de sonidos y pestes con especiales ganas. No hay nada como una buena cagada de nuestra descendencia. Es más, esperamos ese momento con entusiasmo, o preocupación si tarda en demasía. Estudiamos el color, la textura, la cantidad, cuando y como se ha producido, vamos que si apuntásemos todos los datos en una libreta podríamos hacer toda una tesis doctoral de las cagadas de nuestros hijos desde su nacimiento hasta los primeros años de su vida.
Estamos tan interesados en ello, que cuando llegamos a casa es casi lo primero que preguntamos: - Buenas cariño, ¿ha florecido?. Esperando con entusiasmo la respuesta.
Otra es esa gran manía que tenemos de poner nombres a todo. Nuestra maravillosa princesita no caga, ella florece, jejeje.
Pero no todo queda en la zona inferior... cuan tópico moro, después de cada comida esperamos el sonido hueco del eructo (en un principio pensaba en poner mini-eructo, pero he escuchado algunos.....), y en cuando sale festejamos y aplaudimos el hecho. En toda nuestra geografía se pueden escuchar frases del tipo: otro aire; mira que bien; ¿se ha tirado un eructito?; a ver si sale otro, etc...
Y luego poco a poco esto se termina, y ya el pedo no hace gracia, ese aroma que antes nos entusiasmaba ahora nos irrita, esas trompetas de fiesta, anuncios de buenas digestiones ya no son socialmente correctas, y nos recluimos en nuestros cuartos de baño para recordar cuando, uno de nuestros pedos podía suponer la mayor alegría para la familia.
De momento nosotros seguimos festejando....... os dejo, que Aitana ha florecido.
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